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Las Bases de la Fe (Spanish Basics)

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Lección 1-2:

El Plan - Redención___________________

Romanos 8:28-30

Con la caída de Adán y Eva toda la raza humana se separó de Dios, se lanzó a la depravación y tomó el camino hacia la destrucción. Pero los propósitos de Dios no se detuvieron por el desastre sucedido al comienzo de la historia humana, tal como no se detienen por el desastre en la actualidad. Desde la eternidad, Dios tenía un plan para el universo. En Romanos 8 el apóstol Pablo explica la relación entre el plan eterno de Dios y la vida cotidiana del hombre.

 

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. (ROM 8:28)

 "Sabemos" viene del griego oida, que se refiere a un cono- cimiento cierto, a una comprensión absoluta. El tiempo perfecto del verbo se refiere a un conocimiento que se tiene en el presente porque fue aprendido en el pasado. Esto podría traducirse: "Hemos llegado a conocer con certidumbre". Pablo no está hablando de todos; está hablando de quienes han sido enseñados y quienes entonces saben a ciencia cierta que hay una razón por lo cual existen y saben cuál es esa razón.

Cuando Pablo escribe que Dios hace que "todas las cosas les avudan a bien", no está diciendo que Dios deja que sucedan sólo cosas buenas, sino que entrelaza cosas buenas y cosas malas y las hace, juntas, producir algo que es bueno.

"Bien" aquí es ágatos; significa bien absoluto, bien ulterior. El bien ulterior no es siempre el bien inmediato. Dios, quien es eterno, mira hacia el futuro. Se preocupa no tanto por la situación en que estamos en este momento, sino por el carácter que estamos desarrollando al paso del tiempo y por nuestro destino eterno. La persona a quien no le concierne la eternidad, quien tiene su mirada puesta en el tiempo y lo que puede obtener con el tiempo, se ha colocado contra la maquinaria del universo. Tal persona no puede esperar que esta promesa se aplique a su vida.

"Todas las cosas les ayudan..."

Romanos 8:28 no dice que todas las cosas son buenas, sino que todas las cosas ayudan a bien en la vida de cualquiera que confía en Dios. El permite que a Sus hijos les sucedan cosas que parecen malas, pero en Sus manos son para bien. Génesis 37-50 es un ejemplo clásico de cómo se aplica Romanos 8:28 en la vida real.

Era malo que Jacob favoreciera a José. Era malo que los hermanos de José lo odiaran. Era malo que lo arrojaran a la cisterna. Era malo que lo vendieran a los ismaelitas. Era malo que fuera llevado a Egipto como esclavo. Era malo que después de haber logrado una posición de autoridad fuera echado en la cárcel por un crimen que no cometió.

A José le sucedía una cosa mala tras otra, pero Dios obraba cada cosa para bien. José pudo mantener una perspectiva correcta porque en cada" calamidad" en su vida, confiaba en el Dios que estaba listo para hacer que las cosas malas, a la larga, ayudaran a bien, no sólo para José y su familia, sino para todos los que escucharían su historia.

Cuando Jacob murió en Egipto, los hermanos de José estaban aterrorizados: "Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos" (Gén. 50:15). Pero José tenía una comprensión grande de la providencia y la gracia de Dios y por eso no culpó a sus hermanos por lo que él había sufrido. Les dijo: "No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien" (Gén. 50:19-20).

¿A quién le hace Dios esta promesa? La frase "a los que aman a Dios" se refiere a quienes están enfocados en Dios por medio de la persona de Jesucristo. Jesús dijo sin lugar a dudas en Juan 14:6 que nadie puede alcanzar a Dios sino a través de El: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí." Cualquiera que habla de Dios pero odia a Jesucristo, tiene un dios que es producto de su imaginación. No puede esperar que nada ayude a un bien ulterior en su vida.

"Aman" aquí es agapáo. Como participio presente activo se refiere a una acción constante, pero ¿qué significa eso? En Juan 13:17 Jesús dijo a sus discípulos, "Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis." En Juan 14:15 dijo, "Si me amáis, guardad mis mandamientos." "Guardad" viene del griego tereo, que significa "custodiar" o "atesorar". Tener reverencia por la Palabra es una expresión de amor. Nadie obedece perfectamente siempre; todos fracasamos. Pero la persona que una y otra vez se levanta y se esfuerza luego de haber fracasado, que permanentemente busca a Dios, ésta es la persona que practica tal manera de vivir.

La persona que odia a Dios o que ignora a Dios, no debe esperar que nada ayude a bien en su vida. Odiar al Creador del universo, despreciar el Poder que generó la vida, desdeñar al Planificador de la historia y esperar que todo le vaya bien en la vida es una necedad.

"Los que aman a Dios" es ampliado con la frase "los que conforme a su propósito son llamados". Kletos, literalmente "los llamados", aparece aquí como caso dativo, en lo que se conoce como dativo de ventaja. Pablo está diciendo que estas personas tienen una ventaja porque han respondido al llamado. ¿Cuál es el llamado? Es una invitación para creer en el Señor Jesucristo y ser salvo. ¿A quién ha sido hecho el llamado? A toda la humanidad.

"Los llamados" son todos los que responden al llamado por medio de la fe en Jesucristo. "Conforme a su propósito" en griego es kata protesis. Kata significa "según una norma o estándar". Protesis viene de pro, "antes", y títemi, "poner en su lugar". Dios ha establecido normas. Sus normas son absolutas y eternas. Nunca cambiarán, así como El mismo nunca cambiará. Antes de que comenzara el tiempo, Dios estableció el orden de las funciones físicas del universo y de las funciones espirituales del hombre. No le dio cuerda al universo, como a un  juguete, soltándolo luego sin tener idea de lo que le sucedería. Tenía un plan antes de la creación, y fue revelando Su plan en detalles cada vez mayores a lo largo de las Escrituras.

Romanos 8:28 establece dos condiciones para que la promesa de que todas las cosas ayuden a bien sea una realidad en nuestra vida. Hemos de amar a Dios y debemos ser llamados de acuerdo con Su voluntad. Esto significa que debemos estar viviendo de acuerdo con Su propósito, dispuestos a seguir Su plan. Si compro un automóvil y quiero que ande como fue diseñado, sigo las instrucciones de mantenimiento del fabricante. Si construyo una casa y quiero que quede en pie, sigo los planos del arquitecto. Si soy un atleta empeñado en ganarme la medalla de oro en las Olimpiadas, sigo el plan de entrenamiento que me exige mi entrenador. Si quiero que todo ayude a bien en mi vida, sigo el plan de Dios.

 

El Llamado de Dios

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn. 3:16, 17) Dios quiere que todos los hombres sean salvos (1 Tim, 2:4; 2 Ped. 3:9). Por esto, El se ha revelado y continúa revelándose al ser humano por medio de: la creación (Sal. 1-9:1, 2; ROM 1:18- 20), la conciencia humana (Rom. 2:14,15), Su Palabra escrita (MAT 4:4; 2 Tim. 3:16), la Palabra Viviente (Jn. 1:1-4, 14-18; HEB 1:1, 2), y la palabra hablada (1 Cor. 2:6, 7, 13), Dios también ha puesto el concepto de la eternidad en el corazón del hombre (Ecl. 3:11). Pero Dios nos creó verdaderamente libres y nos permite elegir cómo responderemos a Su ofrecimiento de darnos vida Cada uno de nosotros llega a un punto cuando percibe que Dios existe. A veces lo llamamos la "edad de la conciencia". Si en ese momento somos positivos hacia Dios, si queremos saber más de El, El se encargará de ver que escuchemos el evangelio. Sin embargo, si no queremos tener nada que ver con Dios El nos entregará, en el tiempo y la eternidad, a nuestro propio deseo de estar separados de El Dios no manda a nadie al infierno, y el infierno no es el lugar donde uno paga por sus pecados. Todos ios pecados fueron pagados por Jesucristo en la cruz. El infierno, creado no para el hombre, sino para los ángeles caídos, es el destino eterno que el Individuo elige cuando rechaza el llamado de Dios (MAT 25:41; Jn. 3:16-18; Rom. 1:24, 26, 28).

¿Seguir el plan significará que siempre hemos de tener experiencias buenas? De ninguna manera. Enfrentaremos adversidad y sufrimiento, tanto como bendición y prosperidad. Enfrentaremos lo mismo que todos tienen que enfrentar en la vida. Pero en nuestra vida habrá una diferencia. Sabremos que todas las cosas, las buenas y las malas, tienen un propósito. Sabremos que todo está ayudando a bien hacia una meta final: el bien infinito, definitivo, duradero. ¿Cuál es el bien definitivo que Dios quiere llevar a cabo en nuestra vida? El quiere conformarnos a Su Hijo.

Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó. (Rom. 8: 29, 30)

"Conformes" es summorfóo, compuesto por sun, "unidos", y morfóo, "forma, apariencia, esencia". Dios quiere tomar a todos Sus hijos en forma, apariencia y esencia; y unirlos con el propósito de conformarlos a la imagen del Señor Jesucristo. El mejor destino posible no es ser rico, ni famoso, ni tampoco lograr el éxito. El mejor destino es paracerse a Su Hijo. La meta más alta que Dios podría tener para nuestra vida es que seamos similares al hombre más grandioso que jamás ha vivido.

 
 

El Plan de Dios

Yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio...que digo: Mi consejo permanecerá.  (ISA 46:9, 10)

El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.  (Sal. 33:11)

Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; mas el consejo de Jehová permanecerá.  (Prov. 19:21)

Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y será confirmado como lo he determinado. (ISA 14:24)

Secase la hierba, marchítese la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre. (ISA 40:8)

Porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero;... Yo habló, y lo haré venir, lo he pensado, y también lo haré. (ISA 46:9-11)

A éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole. (Hch. 2:23)

Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios. (Hch. 5:38,39)

Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad. (Ef. 1:9-11)

Pablo menciona cinco acciones realizadas por Dios en la eternidad para beneficio de los que a su tiempo llegarían a ser Sus hijos.

1.    Conoció de antemano. Antes de que comenzara la historia humana, Dios ya veía el fin de todo lo que existe temporalmente. De la presciencia de Dios viene la idea de una providencia divina. La palabra providencia se deriva del latín pro videre. Videre, de la cual tenemos la palabra video, significa "ver". Pro significa "de antemano". La palabra "proveer" se deriva de las mismas raíces. Porque Dios vio, pudo proveer. Dios, mirando desde la eternidad pasada, vio todo lo que sucedería con el tiempo. Nos vio a cada uno de nosotros. Sabía cuándo existiríamos. Sabía cada pensamiento que pasaría por nuestra mente. Puesto que El sabía cada pecado que habríamos de cometer, pudo derramar esos pecados sobre Jesucristo en la cruz. Sabía si habríamos de aceptar o rechazar la invitación de creer en Cristo. Y sabía que si rechazábamos la invitación nunca estaríamos entre los llamados "conforme a su propósito".

2.    Predestinó. La idea de predestinación asusta a la gente. En griego es proorizo. Pro, "de antemano"; horizo, "establecer límites". La palabra también significa establecer un destino. Dios estableció un destino para cada persona que iba a creer en Jesucristo. Sobre esta tierra, nuestro destino es entrar en unión con El y llevar a cabo cierta obra diseñada por El (Ef. 2:10). En la eternidad, ese destino es tener vida eterna y una herencia eterna (1 Ped. 1:4, 5). Dios estableció los límites en nuestra vida.  El sabía, antes de crearnos, exactamente lo que iba a ser necesario para que nuestra vida se conformara a Cristo. Sabía, pues, cuánta adversidad y cuánta prosperidad podríamos tolerar, y puso los límites de ambas.

3.    Llamó. "Llamar" viene de kaléo. Dios sencillamente invitó y se aceptó la invitación. Cuando creemos en Jesucristo, nos apropiamos de esa salvación preparada de antemano.

4.    Justificó. "Justificar", dikaióo, se deriva del vocablo legal romano que significa declarar a alguien legalmente justo. Dios nos declaró justos, no en base a algo que hiciéramos, sino en base a la justicia de Jesucristo recibida por fe. Dios hizo a Su Hijo pecado para hacernos a nosotros la justicia de Dios por fe en Cristo Jesús (2 Cor. 5:21). La justicia es un don.

5.    Glorificó. "Glorificar", de doxazo, significa "hacerle a alguien glorioso". En sus escritos, el apóstol Pablo usa "gloria" como un vocablo que incluye todo lo que es Dios. "Gloria" se refiere a cualquier obra o acción que revela la esencia de Dios. En cualquier instancia que se refleja el carácter de Dios hay gloria. Fuimos creados justamente con este propósito: reflejar la gloria de Dios (Isa. 43:7; ROM 9:23; Ef. 1:6,12,14). Cada uno de estos verbos es un aoristo activo indicativo. El tiempo aoristo significa que la acción tuvo lugar en un momento específico en el pasado; la voz activa significa que Dios produjo esa acción. El es el que supo de antemano, el que predestinó, el que llamó, el que justificó, el que glorificó. Todo lo hizo El. El modo indicativo del verbo es la afirmación dogmática de la realidad.

Dios hizo todo, en cierto momento, en un momento de tiempo antes del tiempo, en un momento que llamamos "en el principio". Sabía cómo responderíamos cada quien a Jesucristo, y en base a ese conocimiento El estableció nuestro destino eterno.

Antes de que hubiera algún problema en la historia humana, Dios tenía ya una solución. Cada problema que enfrentamos hoy, Dios lo vio de antemano. Dios lo vio y, como nos ama tanto, El diseñó un plan. En el plan proveyó todas las soluciones y las envolvió en un paquete llamado Hijo de Dios, Señor de Gloria, Príncipe de Paz, el Señor Jesucristo. Y lo envió a este mundo, ¿para qué? ¿Para quitarnos los problemas? No, sino para darnos lo necesario para resolverlos. Podemos apropiarnos de las soluciones...si nos apropiamos del Salvador.

 

 

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